El jardín de Teo. Por Kike Martínez Goikoetxea
diciembre 20, 2011 Dejar un comentario
Fue este pasado día 3 de diciembre.
Estamos acostumbrados a referirnos a la muerte como aquello opuesto a la vida. Sin embargo, Teo la incluía en sus reflexiones, en sus trabajos, como parte intrínseca de la existencia. Desde hace un par de años he tenido la oportunidad de conocer más de cerca su trabajo y también su persona. Sin duda ha sido durante uno de los momentos más duros de su vida, tras el anuncio de la fecha de su muerte, de su paseo por el jardín de invierno.
No han pasado ni veinte días desde que nos encontramos y estuvimos hablando de su pasión por la música, del gusto por la lectura de Murakami, de varios proyectos abiertos, algunos comunes, como el montaje en Salinas de una de sus instalaciones, del cuidado del alabastro, de sus jardines.
Hay algo que emociona entre todas las seducciones que emanan sus trabajos: la quietud de su sabiduría, sin estridencias, casi ignorante de su presencia. Todo en Teo, y en su obra que es él, parece circular en ciclos, ser partes de un rizoma coherente, del que se van desvelando pequeñas anécdotas, pliegues y asombros que le atraen y que cree que pueden sernos atractivos.
Las horas de trabajo en sus cuadernos de campo que le acompañaban a todas partes se traducían en una conversación pausada y en pensamientos nítidos, abiertos a la interpretación y la manipulación del que los recibía. De un tiempo acá encabezaba el título de sus piezas con la mención al jardín; jardín como lugar de encuentro entre la naturaleza y la cultura, del equilibrio entre las fuerzas del tiempo y el cambio, del dominio del caos, del trabajo y el deseo, del conocimiento de lo real y lo onírico. Su conversación compartía sensaciones con un paseo por estos espacios. La mente volaba guiada por sus palabras por multitud de sensaciones, citas a Polifilo, al renacimiento, a la tradición, las plantas silvestres…
Tras saber de su muerte, he querido compartir con él varios paseos, sintiendo la luz del invierno, el frío bien asentado en la fuerza del viento, la conciencia de vida en cada silencio. …No soy capaz de encontrar poesía en el dolor, en la muerte, me dijo alguna vez. Sin embargo si ha sido capaz de encontrar serenidad y algo de lo que me asombro, el coraje de trasmitírsela a los demás. Atribuyen a Leonardo el comentario de que de la misma manera que un día bien empleado nos conduce a un dulce sueño, una vida bien usada nos dirige a una dulce muerte.
ARTIUM mostrará en los próximos días varias de sus obras en la antesala del museo, a modo de recuerdo y homenaje. De igual manera, está en desarrollo el estudio de instalación de una de sus obras emblemáticas, El jardín de la vía láctea II, depositada en ARTIUM, en el contexto de las Salinas de Añana, un lugar cargado de especial significado para Teo Sabando.


