La experiencia histórica y la velocidad contemporánea. Segunda parte: Vitoria-Gasteiz
Publicado por blogartium en Julio 30, 2009
Vitoria-Gasteiz es una comunidad, una porción social de Europa y, para unos cuantos, aún se halla en una situación de pre-conciencia de esta cuestión. Es más, algunos creemos que toda política local, con muy buena intención seguramente, sitúa el plano memorístico, histórico, sobre el del presente. Se trata así de sostener una idea muy extendida en los últimos años, que es la de que buena parte de la riqueza de una comunidad se apoya en el turismo, y en concreto en el turismo cultural basado en los valores históricos. A ello ha contribuido un viejo dato (o leyenda urbana) que dice que esta ciudad es una de las ciudades con menos turismo y más desconocidas de todo el país y tal vez del continente. Se han puesto manos a la obra, con todo ímpetu, a desmontar otro viejo argumento que habla de la pertinaz resistencia alavesa y vitoriana al cambio.
Lo que pasa es que se ha decidido que la estrategia elegida sea exactamente la de quienes nos consideran, a los europeos en general y a los alaveses en particular, una sociedad vieja, sin aliento nuevo y que debe reivindicar sólo sus orígenes y su historia. Han obviado ese referido debate y lo contemporáneo no se ve como un valor, sino como una inercia; una inercia que, eso sí, nos garantiza comodidad y seguridad, un recurso que nos coloca la etiqueta de “sociedad desarrollada”.
Pero tal como se ha ido configurando culturalmente la comunidad alavesa y, sobre todo, su capital Vitoria-Gasteiz en los últimos tiempos, nos encontramos ante un interesante panorama al que, considero, debemos dar respuesta con el fin de aprovechar el momento actual.
Desde hace al menos tres legislaturas, esta comunidad se halla en un proceso de conformación identitaria que persigue construir una imagen hacia el exterior. Esta búsqueda no tiene exactamente que ver con el proceso de dignificación social y urbanística que se lleva a cabo con el Plan de Rehabilitación del Casco Medieval, pero inevitablemente se engarza también en ese proceso. En ese transcurso de identificación (y, puesto que nos centramos en el ámbito de cultura, dejamos al margen los recursos medioambientales y de otro tipo de los que evidentemente disfruta la ciudad), Vitoria-Gasteiz parece haber tomado partido por potenciar una imagen de urbe relacionada con uno de sus valores más evidentes e interesantes, a saber: su carácter histórico basado en su origen y conformación medieval. De esta manera se pretende significar y amplificar una oferta de turismo cultural que no está lejos de las tendencias de muchas capitales europeas que basan en esta postura gran parte de su posible mercado turístico.
Sin embargo y sin que se pueda ver en esta propuesta una especie de respuesta airada, sino todo lo contrario, como una iniciativa para la complementariedad y concurrencia, parece necesario comenzar a pensar también en resaltar otras visiones que eviten la impresión unívoca de la ciudad. Parece necesario que aunque el núcleo responda a una estrategia histórica, la realidad contemporánea tenga el suficiente hueco en la oferta como para ser considerada como identidad complementaria y enriquecedora. Porque, si coincidimos en que, con el sustento de la historia, es la velocidad contemporánea la que hace que una sociedad evolucione, crezca, se desarrolle, cree bienestar, ¿por qué no reconocer ese mismo valor en el papel de la cultura contemporánea?
Daniel Castillejo
