Para todos, para cada día

Un momento de las lecturas compartidas de manifiestos artísticos en la Biblioteca de ARTIUM (23.04.09)

Un momento de las lecturas compartidas de manifiestos artísticos en la Biblioteca de ARTIUM (23.04.09)

Al final fueron casi sesenta personas las que pasaron por la Biblioteca de ARTIUM para participar en la lectura de manifiestos artísticos que habíamos convocado con motivo del Día Internacional del Libro. Es de agradecer, y mucho, porque en los tiempos que corren no es fácil encontrar un hueco en tu tiempo libre y tomarte la molestia de venirte hasta el museo a leer. Es esa gente extraña que todavía encuentra placer en la lectura, que supera el miedo escénico de leer en público (algunos incluso disfrutan) y que encuentra suficiente recompensa con elegir un libro a la salida.
Desempolvar viejos manifiestos tiene su cosa. Por ejemplo, la emoción de ver a Juan Mieg leer el que él mismo contribuyó a redactar y difundir hace más de 40 años. Es el llamado Manifiesto de la Escuela Vasca, que ya a mediados de los 60 decía cosas tan vigentes en muchos sentidos como que “necesitamos la creación de institutos propios y los más avanzados para información, investigación y preparación profesional de nuestros artistas, para ensayar la transmisión de nuestra educación artística en todos los niveles de la enseñanza”; quien dijo “creación” podría decir hoy además “sostenimiento, impulso y legitimación”.
También sirve, lo de leer manifiestos, para rescatar la belleza inmortal de algunos de ellos. “El hombre propone y dispone”, se dice en un lugar del Manifiesto del Surrealismo, de 1924. “Tan sólo de él depende poseerse por entero, es decir, mantener en estado de anarquía la cuadrilla de sus deseos, de día en día más temible. Y eso se lo enseña la poesía. La poesía lleva en sí la perfecta compensación de las miserias que padecemos… Preocupémonos tan sólo de practicar la poesía”. ¿No es lo que necesitamos, que triunfe la poesía, para aliviar nuestras almas en estos tiempos de crisis?
Eso sí, también sirve (lo de releer manifiestos) para ver lo mal que han envejecido algunos y lo cruel que ha sido la historia con ellos, y para constatar cómo jugar con algunas ideas resulta esencialmente estúpido. No lo digo sólo por esto: “nosotros queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo”. Lo digo sobre todo por esto: “nosotros queremos glorificar la guerra -única highiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer”. Esto era el Manifiesto del Futurismo, redactado en 1912. Con lo que después vino… y el mundo aún padece.
Pero como acabar así es algo que no se debe hacer, recupero de nuevo la Escuela Vasca y otra de las ideas expresadas en su manifiesto, ideas quizás hoy más vigentes que antaño: “El arte y la cultura son para todos. El arte y la cultura son para cada día”. A la salud de Juan Mieg y quienes con él lo afirmaron.

Antón Bilbao

www.artium.org

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